2024-02-12 • día 21 • pensativo
Definitivamente, cuando alguien está tan molesto, no hay fuerza externa ni interna que pueda cambiar ese sentimiento. Laura está demasiado molesta conmigo, y aunque tuvo momentos en los que se comportó decente conmigo, el resto del tiempo fue bastante displicente conmigo y tuvo una actitud demasiado agresiva, como si yo en algún punto de su vida le hubiera hecho algo muy malo que le hubiera generado un trauma y ya no pudiese acercarme a su vida.
Es una sensación de demasiada tristeza la que se siente al ella mirarme tan mal, es una sensación de desagrado por ponerme una mala cara sin razón aparente, es demasiada molestia que por ella estar molesta las cosas no puedan estar bien entre nosotros y, por lo tanto, ni ella ni yo estemos bien cuando estamos juntos.
Es una cosa de locos la manera en al que me trata ella, ya que hoy nos acompañó mi mamá, mi hermano y mi papá a los carnavales, ya que cerraron la panadería que tienen, entonces, apenas llegamos sin saludarla, sin decirle nada, simplemente estábamos caminando hacia los palcas (el lugar donde nos sentamos) y en un momento mira hacia atrás y me ve a mi y me hace una cara, como si fuera lo peor del mundo que yo estuviese en ese lugar.
Fue loco, desagradable, molesto, mejor dicho, una situación de esas de las cuales es mejor hacer caso omiso y no prestarle atención, porque no tiene sentido, ni lógica y mucha menos razón que ella hubiese hecho eso en ese momento, sin yo hacer algo, simplemente caminar. Si estaba cerca a ella, pero normal, no la estaba invadiendo, no le estaba perturbando su espacio, simplemente estaba caminando atrás de ella y viene y me hace esa mala cara.
Durante el desfile también se comportó bastante feo conmigo, ya que ella estaba delante de mí y para yo pasar necesitaba que ella se corriera un poco y de alguna forma le tenía que avisar que iba a pasar porque si no como ella sabía que yo iba a pasar por ahí, así que es muy normal que la toque para avisarle que voy a pasar por ese lugar. La primera vez que la toque y lo hice, no me dijo nada, ¿no paso nada, pero la segunda vez, cuando la toque para avisarle que me iba a levantar y se tenía que correr a un lado, me dijo: “deja de tocarme” y yo en mi mente: “pero que estoy haciendo de malo?”, “porque tanta agresividad?“.
Al final no le dije nada y me quede con las ganas porque la verdad no quiero discutir con ella y tener ese tipo de conversaciones, si ella está molesta conmigo y me quiere tratar así de mal es ella la que lo va a hacer, porque de todas formas no importa si lo hace, obvio prefiero que no este, pero a lo que me refiero es que eso no hará que yo la ame menos o la valore menos.
Esas actitudes tampoco harán que la ame mucho más, pero entiendo a cierto punto porque las termina haciendo, puedo comprender y tolerar ese comportamiento. Eso no quita mi deseo desesperado porque esos momentos desaparezcan y se los lleve el viento, para que así, todo pueda estar en perfecto estado.
Lo peor fue que cuando llegue y quería volver a subir, me vio que había llegado y no se movió hacia un lado para darme permiso, y como no quería hablarle por lo que me había dicho cuando baje, me toco esperar a que Juliana (su hermana) le avisará que había llegado y se moviera hacia un lado.
Que feo que me esté tratando así, que feo que sin hacer mal a nada ni a nadie, siendo tan buena persona, haciendo siempre las cosas tan bien, siendo tan inteligente, tan cuidadoso, tan respetuoso con la gente, ella me termine tratando así de esa manera, de verdad que es algo que no todo el mundo aguanta ni valora. Es realmente una lástima toda esta situación.
Para mi sorpresa en la noche mi familia hizo hamburguesas y yo ordene la mesa normal, les ayude a servir a repartir, y sobre la mesa había una botella de agua. Contexto, Laura y yo habíamos comprado agua en el desfile y la tuvimos todo el día hasta que llegamos. ¿Y yo juraba que esa botella era la mía, entonces la cogí con mucha confianza como si realmente si fuera mía, pero apenas la cojo viene y Laura me dice: “esa botella es mía”, enseguida yo suelto la botella y como con cara de “perdón, juraba que era mía” se la devuelvo, pero al instante me dice muy amablemente, “te consigo una? En la nevera hay”.
Quede asombrado por sus palabras, pensé que no iba a recibir un trato así de ella nunca más, pensé que en ese momento nunca iba a llegar, pero como siempre esos momentos llegan, por más molesta que este conmigo, ella siempre tiene momentos en los que me trata amablemente. Primero porque no hay razón para estar molesto conmigo y segundo porque ella es una persona sumamente amable y generosa.
¿Ese tipo de cosas son las que me hacen decir, “de verdad tienes que estar molesta conmigo?”, si la pasamos tan bien cuando no lo está, si me puede tratar tan bien sin estar así de molesta, si podemos estar felices juntos, qué necesidad hay de estar molestos y amargarse la vida de esa manera? Para mi no existe manera ni necesidad alguna.
Hoy fue el último día que la vi hasta que la vida nos regale un nuevo reencuentro, que probablemente sea en Semana Santa. Hasta ese entonces no volveré a hablarle ni a escribirle, no volveré a perturbar su vida, porque sinceramente no quiero molestar, no quiero pelear, no quiero atosigar su vida con esta situación.
Ojalá poder tener un botón mágico en donde si lo presiono todo este problema y toda esta molestia que tiene conmigo desaparezca, ojalá pueda construir ese artefacto tecnológico, para mi fuera una de las mayores revoluciones y no me importaría su precio, porque si es para estar bien con Laura, absolutamente los vale.
Juntos sé que podemos hacer cosas muy bonitas, juntos sé que tendremos una relación muy linda, juntos sé que podemos estar mejor, porque lo percibo en esas pequeñas acciones que muchas veces tenemos, pero que por alguna razón ella sigue y sigue y no sé cuando pare de rechazarme.
Porque de verdad lo digo, el problema es muy pequeño para que el beneficio sea muy grande, hay muchas cosas que pueden mejorar en mi vida y en su vida con el hecho de hablarle.